De la Roma Clásica a la Edad Media
Los antecedentes de procedimiento de cálculo, como algoritmo, se encuentran
en los que utilizaron los geómetras griegos, Eudoxo en particular, en el sentido de llegar
por aproximación de restos cada vez más pequeños, a una medida de figuras
curvas; así como Diofanto precursor del álgebra.
Los algoritmos actuales del cálculo aritmético, utilizados universalmente, son fruto de un largo
proceso histórico. De vital importancia son las aportaciones de Muhammad ibn al-Juarismi . En el siglo IX, se introdujo el
0, ya de antiguo conocido en la India y se construye definitivamente el sistema decimal de diez cifras con valor posicional de las
mismas, introducido en Europa por los árabes. La escritura antigua de números
en Babilonia, en Egipto, en Grecia o en Roma, hacía muy difícil un
procedimiento mecánico de cálculo.
El sistema
decimal fue muy importante para el desarrollo de la contabilidad de los
comerciantes de la Baja Edad Media, en los inicios del capitalismo.
El concepto de función por tablas ya era practicado de antiguo pero
adquirió especial importancia en la Universidad de Oxford en el siglo XIV. La idea de un lenguaje o
algoritmo capaz de determinar todas las verdades, incluidas las de la fe,
aparecen en el intento de Raimundo
Lulio en su Ars Magna
A fin de lograr una operatividad mecánica se confeccionaban unas tablas a
partir de las cuales se podía generar un algoritmo prácticamente mecánico. Este
sistema de tablas ha perdurado en algunas operaciones durante siglos, como las
tablas de logaritmos, o las funciones trigonométricas; las tablas venían a ser
como la calculadora de hoy día; un instrumento imprescindible de cálculo. Las
amortizaciones de los créditos en los bancos, por ejemplo, se calculaban a
partir de tablas elementales hasta que se produjo la aplicación de la
informática en el tercer tercio del siglo XX.
A finales de la
Edad Media la discusión entre los partidarios del ábaco y los partidarios del
algoritmo se decantó claramente por estos últimos. De especial importancia es
la creación del sistema contable por partida
doble recomendado por Luca
Pacioli fundamental para el progreso del capitalismo
en el Renacimiento.
Renacimiento
El sistema que usamos actualmente fue introducido por Luca
Pacioli en 1494, y fue
creado y desarrollado para responder a la necesidad de la contabilidad en los
negocios de la burguesía renacentista.
El desarrollo del álgebra (con la introducción de un sistema de símbolos por un lado, y la resolución de problemas
por medio de las ecuaciones) vino de la mano de los grandes matemáticos renacentistas como Tartaglia, Stevin, Cardano o Vieta y fue esencial para el planteamiento y solución de los más diversos
problemas que surgieron en la época como consecuencia de los grandes
descubrimientos que hicieron posible el progreso científico que surgirá en el
siglo XVII.
Siglos XVII y XVIII
En el siglo XVII el cálculo conoció un enorme desarrollo siendo los autores
más destacados Descartes, Pascal y, finalmente, Leibniz y Newton[ con el cálculo infinitesimal que en muchas ocasiones ha recibido simplemente,
por absorción, el nombre de cálculo.
El concepto de cálculo formal en el sentido de algoritmo reglado para el
desarrollo de un razonamiento y su aplicación al mundo de lo real adquiere una
importancia y desarrollo enorme respondiendo a una necesidad de establecer
relaciones matemáticas entre diversas medidas, esencial para el progreso de la
ciencia física que, debido a esto, es tomada como nuevo
modelo de Ciencia frente a la especulación tradicional
filosófica, por el rigor y seguridad que ofrece el cálculo matemático. Cambia
así el sentido tradicional de la Física como Ciencia de la Naturaleza y toma el
sentido de ciencia que estudia los cuerpos materiales, en cuanto materiales.
A partir de entonces el propio sistema de cálculo permite establecer modelos sobre la realidad física, cuya
comprobación experimental supone la confirmación de la teoría como sistema. Es el momento de la consolidación del llamado método científico cuyo mejor exponente es en aquel momento la
Teoría de la Gravitación Universal y las leyes de la Mecánica de Newton.
Siglos XIX y XX
Durante el siglo XIX y XX el desarrollo científico y la creación de modelos
teóricos fundados en sistemas de cálculo aplicables tanto en mecánica como en
electromagnetismo y radioactividad, etc. así como en astronomía fue
impresionante. Las geometrías no euclidianas encuentran aplicación en modelos teóricos
de astronomía y física. El mundo deja de ser un conjunto de infinitas
partículas que se mueven en un espacio-tiempo absoluto y se convierte en un espacio de configuración o espacio
de fases de
dimensiones que físicamente se hacen consistentes
en la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica, la teoría de cuerdas etc. que cambia por completo la imagen del mundo
físico.
La lógica asimismo sufrió una transformación radical. La formalización
simbólica fue capaz de integrar las leyes lógicas en un cálculo matemático,
hasta el punto que la distinción entre razonamiento lógico-formal y cálculo
matemático viene a considerarse como meramente utilitaria.
En la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX, a partir del
intento de formalización de todo el sistema matemático, Frege, y de matematización de la lógica, (Bolzano, Boole, Whitehead, Russell) fue posible la generalización del
concepto como cálculo lógico. Se lograron métodos muy potentes de cálculo,
sobre todo a partir de la posibilidad de tratar como “objeto” conjuntos de
infinitos elementos, dando lugar a los números transfinitos de Cantor.
Actualidad
En la actualidad, el cálculo en su sentido más general, en tanto que
cálculo lógico interpretado matemáticamente como sistema binario, y físicamente
hecho material mediante la lógica
de circuitos electrónicos,
ha adquirido una dimensión y desarrollo impresionante por la potencia de
cálculo conseguida por los ordenadores, propiamente máquinas computadoras. La capacidad y velocidad de cálculo de
estas máquinas hace lo que humanamente sería imposible: millones de operaciones
por segundo.
El cálculo así utilizado se convierte en un instrumento fundamental de la
investigación científica por las posibilidades que ofrece para la modelización de las teorías científicas, adquiriendo especial relevancia en ello el cálculo numérico.
Concepto general de cálculo
El cálculo es un sistema de símbolos no interpretados, es decir, sin significado alguno, en el que se
establecen mediante reglas estrictas, las relaciones sintácticas entre los símbolos para la construcción
de fórmulas bien formadas, así como las reglas que permiten transformar dichas expresiones en otras equivalentes; entendiendo por equivalentes que ambas tienen siempre y de forma
necesaria el mismo valor de verdad. Dichas transformaciones son meramente tautologías.
Cálculo infinitesimal:
El cálculo
infinitesimal, llamado por brevedad "cálculo", tiene su origen en la
antigua geometría griega. Demócrito calculó el volumen de pirámides y conos
considerándolos formados por un número infinito de secciones de grosor infinitesimal
(infinitamente pequeño). Eudoxo y Arquímedes utilizaron el "método de
agotamiento" o exhaución para encontrar el área de un círculo con la
exactitud finita requerida mediante el uso de polígonos regulares inscritos de
cada vez mayor número de lados. En el periodo tardío de Grecia, el neoplatónico
Pappus de Alejandría hizo contribuciones sobresalientes en este ámbito. Sin
embargo, las dificultades para trabajar con número irracional y las paradojas
de Zenón de Elea impidieron formular una teoría sistemática del cálculo en el
periodo antiguo.
En el siglo
XVII, Cavalieri y Torricelli ampliaron el uso de los infinitesimales, Descartes
y Fermat utilizaron el álgebra para encontrar el área y las tangentes (integración
y derivación en términos modernos). Fermat y Isaac Barrow tenían la certeza de
que ambos cálculos estaban relacionados, aunque fueron Newton (hacia 1660), en
Inglaterra y Leibniz en Alemania (hacia 1670) quienes demostraron que los
problemas del área y la tangente son inversos, lo que se conoce como teorema
fundamental del cálculo.
El
descubrimiento de Newton, a partir de su teoría de la gravitación universal,
fue anterior al de Leibniz, pero el retraso en su publicación aún provoca
controversias sobre quién de los dos fue el primero. Newton utilizó el cálculo
en mecánica en el marco de su tratado "Principios matemáticos de filosofía
natural", obra científica por excelencia, llamando a su método de
"fluxiones". Leibniz utilizó el cálculo en el problema de la tangente
a una curva en un punto, como límite de aproximaciones sucesivas, dando un
carácter más filosófico a su discurso. Sin embargo, terminó por adoptarse la notación
de leibniz por su versatilidad.
En el siglo
XVIII aumentó considerablemente el número de aplicaciones del cálculo, pero el
uso impreciso de las cantidades infinitas e infinitesimales, así como la
intuición geométrica, causaban todavía confusión y duda sobre sus fundamentos.
De hecho, la noción de límite, central en el estudio del cálculo, era aún vaga
e imprecisa en ese entonces. Uno de sus críticos más notables fue el filósofo George
Berkeley.
En el siglo
XIX el trabajo de los analistas matemáticos sustituyeron esas vaguedades por
fundamentos sólidos basados en cantidades finitas: Bolzano y Cauchy definieron
con precisión los conceptos de límite en términos de épsilon_delta y de derivada,
Cauchy y Riemann hicieron lo propio con las integrales, y Dedkind y Weierstass
con los números reales. Fue el periodo de la fundamentación del cálculo. Por
ejemplo, se supo que las funciones diferenciables son continuas y que las funciones
continuas son integrables, aunque los recíprocos son falsos.
En el siglo
XX, el análisis no convencional, legitimó el uso de los infinitesimales, al
mismo tiempo que la aparición de las Computadoras ha incrementado las
aplicaciones y velocidad del cálculo.
Actualmente,
el cálculo infinitesimal tiene un doble aspecto: por un lado, se ha consolidado
su carácter disciplinario en la formación de la sociedad culta del
conocimiento, destacando en este ámbito textos propios de la disciplina como el
de Louis Leithold, el de Earl W. Swokowski o el de James Stewart entre muchos
otros; por otro su desarrollo como disciplina científica que ha desembocado en
ámbitos tan especializados como el cálculo fraccional, la teoría de funciones
analíticas de variable compleja o el análisis matemático. El éxito del cálculo
ha sido extendido con el tiempo a las ecuaciones diferenciales, al cálculo de
vectores, al cálculo de variaciones, al análisis complejo, a la topología
algebraica y la topología diferencial entre muchas otras ramas.
El desarrollo
y uso del cálculo ha tenido efectos muy importantes en casi todas las áreas de
la vida moderna: es fundamento para el cálculo numérico aplicado en casi todos
los campos técnicos y/o científicos cuya principal característica es la
continuidad de sus elementos, en especial en la física. Prácticamente todos los
desarrollos técnicos modernos como la construcción, aviación, transporte,
meteorología, etc. hacen uso del cálculo. Muchas fórmulas algebraicas se usan
hoy en día en balística, calefacción, refrigeración, etc.
Como
complemento del cálculo, en relación a sistemas teóricos o físicos cuyos
elementos carecen de continuidad, se ha desarrollado una rama especial conocida
como Matemática discreta.